Prendo el radio, me siento en el sofá, me sirvo una copa de tinto. La música que se me antoja ecuchar es aquella música tranquila sin muchos estruendos. No tengo ánimos de salir, de ver mas gente ni mucho menos de adentrarme en aventuras, que tal vez en otros tiempo hubieran servido para olvidar, aunque sea un momento, estos sentimientos de desilusión, angustia, problemáticos; estos vuelcos de pensamientos que solamente me hacen sentirme mucho más inseguro, con mucha desconfianza en el mundo.
Playa Limbo suena y el vino se va acabando, no quiero pensar… siemplemente no voy a hacer más. He puesto todo mi ser y sentir en riesgo, lo he abierto y he tratado de ser feliz, sin embargo, duele más.
Hoy me dedicaré a sentir, aunque duela, aprenderé esa lección. Es muy dura, en verdad, duele mucho más. El vino me relaja, la música hace que me tranquilice y que me ponga a pensar. Mi teléfono lo apagaré, hoy no me interesa el mundo externo. He sido vulnerable nuevamente y me han vuelto a acusar de cosas que no siento que sean realidad. He tratado de poner las cartas sobre la mesa y ha resultado que no es lo que se espera.
Si, no soy tan fuerte, a final de cuentas, soy un pobre diablo sentimental….
Ojala el vino me dure lo suficente, ojala la música no se acabe… mañana sera otro día…










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Marzo 16, 2008 en 8:08 pm
Catalina Trujillo de la U
Llego tarde a este momento triste. Te dejo un abrazo y contás con todos los que quieras para cuando los necesites. Chau, un besito.