De todas las razones que tengo para escribir en un pequeño espacio como este, es el de porder decir lo que siento la que me empuja a hacerlo. Me apasiona escribir. Me apasiona saber que puedor sacar de mi mente aquellas ideas que me traen dando vueltas en la cabeza y que como neblina, me distraen, están presentes durate un tiempo hasta que un día me siento y agarro mi pluma y las plasmo en una hoja o en una pantalla. Aunque suene ridículo, no escribo para que me lean, mas me gusta saberme leído, y es ese punto de convergencia, el de mis ideas plasmadas con las ideas adquiridas de mis lectores la que me hacen emocioname para poder seguir con espacios como éste.

Tengo el gran defecto de las ideas desordenadas. Las veo en mi cabeza, dando vueltas, flotando en un pequeño cuarto encerrado, conmigo al centro, que cuando se hacen muchas, la densidad de las mismas hace que no le pueda poner atención de una por una. Entonces busco una manera de ordenarlas. Existen ideas que simplemente son ideas tontas, y otras de alta importancia. Cuando se empiezan a acumular la dificultad de distinguirlas y mantenerse concentrado en una de ella se vuelve muy grande. Es así, que cuando estoy trabajando, a media mañana, de repente paro para realizar otra cosa, por que la recordé en ese momento. O tal vez, la necesito expresar en ese momento y antes de que se me escape corro a mi espacio, me siento en un rincón, y con mi pluma en mano, la escribo, la desarrollo, aunque la deje a medias, poco a poco esa idea crecera hasta convertirse en concepto o quedará completamente plasmado en algún punto del planeta. Por eso me gusta tanto escribir. El caos interno de mi cabeza empieza a desaparecer por que dreno sentimientos, pasiones, preocupaciones, tristezas, pocas alegrías, pero eso si, mucha felicidad en un mundo tan pequeño, tan sutil,  que puedo ser escuchado por algunos, comprendido por unos pocos de esos y de esos últimos, conectarme con unos cuantos de ese pequeño grupo. Entonces ha valido la pena.

No creo alguna vez aventurarme a publicar esos escritos que tengo escondidos. No creo que alguna vez, la vida de mi pluma salga a la luz. Todavía no me siento lo suficientemente capaz como para que las palabras que más apasionadamente escribo tengan vida pública. No es vergüenza, todos debemos tener nuestos pequeños escritos que nadie conozca y que signifiquen bastante. Esos que con una sola leída, doblan las rodillas por los sentimientos que fueron volcados en su significado. Es obligación todo escritor, sentir que tiene vida privada, que nadie o muy pocos pueden enterarse de ella. No es una doble cara, ni siquiera es una doble vida. Es la reserva sentimental del corazón, de la mente o del espíritu. Son esas ideas que solo yo me quedaré con ellas por siempre, aunque erróneamente, por una desacertada desición, las haya compartido con alguien más.

 Esta es mi pasión en solo 500 palabras.