Como siempre pasa, se cambian los gobiernos y es borrón y cuenta nueva. El caso de Ramiro Guerra contra el Municipio de Guadalupe no es para tomarlo a la ligera. El municipio no tiene dinero para pagar lo que el señor había depositado en garantía. Pero nadie pregunta ¿y donde quedó la bolita?

La historia, al parecer, cuenta que Ramiro Guerra, expresidente municipal de Guadalupe, fue acusado de peculado realizado durante su mandato, por lo que el depositó los $60 millones de pesos como garantía de que no se iría del país y así evitar caer al bote. Sin embargo, no se le comprobó el peculado y el está exigiendo la devolución del dinero. La lógica tan rara dice, que si el señor los puso como garantía deben de ser devueltos al no comprobarsele tal acusación.

Algo sucedió en el transcurso del litigio, al parecer el municipio se apropió del dinero, que aún no era suyo, y lo uso para que otros presidentes municipales lo aprovecharan. El señor Guerra interpuso una denuncia que por supuesto la ganó, ahora es todo un moviminto político la devolución de un dinero que ya no está. Pero la pregunta sigue en el aire: ¿donde quedaron los cetavitos?

Ahora, en un movimiento interesante, el sindicato de trabajadores de Guadalupe se ha emplazado a huelga y en menos de una semana, la Junta de Conciliación y Arbitraje, ha declarado el embargo de bienes del municipio por parte de los trabajadores emplazados a huelga. Esto hace que Don Ramiro no pueda embargar ciertos bienes al municipio en caso de que el mismo se niegue al pago.

Esto va pa largo y va a ser una buena novelita.