Debido a la alza de violencia y obviamente, la fuerza que tiene la delincuencia organizada en México, el gobierno ha decidido que el ejército tome cartas en el asunto y desde hace varios meses se encuentra en mi ciudad haciendo retenes, participando en cateos, haciendo investigación, todo con respecto al narcotráfico. De todos los que vivimos en la ciudad conocemos que el principal motivo es que la delincuencia organizada esta infiltrada en las instituciones de seguridad pública. Sin embargo esta idea no ha tenido éxito, pero si ha logrado sembrar mas miedo en la sociedad.

Muchas personas confían en el ejército como una institución limpia, que no ha sido corrompida por la delincuencia. Las encuestas que han realizado los diferentes medios de comunicación comprobaron la afirmación de que el pueblo esta con el ejército. Yo en lo personal, respondí que no confiaba en ellos, ni en la policía en cualquiera de sus niveles (federal, estatal o preventiva).

Existen bastantes casos de prepotencia por parte de los miembros castrenses y también, existen casos muy bien documentados de elementos del ejército que han sido seducidos por la delincuencia organizada. Creo yo que el más sonado fue el general Jesús Gutierrez Rebollo, sentenciado por brindar protección a la organización de Amado Carrillo Fuentes. En cuanto a actos de prepotencia se acaba de suscitar uno que no logro entender, y fue en un municipio cercano a Monterrey.

En Ciudad Juarez, varios policías preventivos denunciaron abusos por parte de miembros del ejército. Ayer, en Cadereyta, varios soldados intentaron detener a un policía preventivo que casualmente los había denunciado, en el momento, llegaron diferentes compañeros del policia para ver que sucedía. Las imágenes en la televisión fueron muy claras: unos oficiales uniformados retando a los miembros del ejercito mientras estos apuntaban con sus fusiles a los preventivos.

¿Abusos? ¿Prepotencias? ¿Los del ejército haciendo su trabajo? Lo cierto es que los castrenses golpearon al preventivo, lo subieron a una camioneta y se lo llevaron sin que sus compañeros no pudieran hacer nada. Sin orden de arresto, sin policías ministeriales que son los únicos encargados de ejecutar las órdenes de aprensión.

Espero que este haya sido un hecho aislado y que no veamos enfrentamientos entre policías y ejercito sin justificación (la única que sería válida es la ejecución de una orden de aprensión y que la situación lo amerite) y que no se caldeen los ánimos entre los que se supone son los buenos.

Dios nos cuide.