10 de la noche y me encuentro tomando un delicioso café México. A unos pasos de mi se encuentran las luces de la ciudad y una lluvia copiosa que car de manera intermitente. Aunque, esté un poco húmedo, el clima está agradable. Es el final de mi día, y de mi semana.

Cada que me doy cuenta, relaciono que el tiempo se me va más rápido. Aunque se que no hice mucho esta semana, siento que fue mucho el stress y el esfuerzo para seguir despierto a estas horas de la semana. No me importa. Puedo trabajar, puedo leer, puedo escuchar música que quiero, puedo… todo y nadie me molesta.

El olor del café me invita a estar solo, en medio del mundo, que inesperadamente se mueve cual video a doble velocidad. De fondo Matchbox 20 canta 3am y mis pensamientos vuelan con quien quisiera estar en estos momentos. Discúlpame, pero es conmigo.

Hoy he decidido terminar mi semana conmigo, sin decirle a nadie nada, sin esperar nada de nadie, solo con mi café, mi pensamiento, mis gustos y la vista de la ciudad.

Estar solo tiene sus beneficios. Sobre todo en estos momentos en que no me siento con ánimos de ser criticado. No quiero, ni tengo nada de ganas de hacer o ser algo.. solo yo, en mi starbucks…