¡Tele a muerto!

¿Que voy a hacer ahora? Anoche llegue del cine, prendí la televisión, me dispuse a escribir mi comentario de blog, la tele hablaba y hablaba, no había nada, la puse a cantar los temas de MTV mientras escribía. Nunca debí haberla ignorado, nunca debi haberla dejado así, por ella misma.

Tele ha sido la única que hace olvidarme de soledad, me hacía conocer del mundo todas las mañanas y me contaba historias por las tardes. Los domingo era cuando más trabajaba, mientras este holgazan estaba recostado en el sofá sin hacer nada.

Debió de haber protestado alguna vez. Nunca se rajó. Siempre estuvo dispuesta a platicarme algo, desde algún tema que a ella misma no le interesaba hasta el que le hacia esforzarse por mostrame la imagen perfecta.

En ésta vida de 30, soltería, y vida en singular, la tele es esencial.

Fueron, creo, 10 segundos los que bastaron. La luz se fué y regresó en un santiamen. No lo ví venir, cual infarto fulminante por alguna hipertensión (cuidado). Simplemente ya no prendió y una hilita de humo negro salió de su parte trasera. Mi tele ha muerto.

¿Será un complot de auquellos que tenía acumulados para leer después y que por culpa de encenderla, nunca me animaba a abrirlos y hundirme en sus historias, lentas, sin imagenes, pero mucho mejores que los cuentos que me contaba Tele? ¿Será que mis libros se han unido en un telecidio fueteovejunesco con tal de que ella ya no existiera? ¡Chale! Han logrado su cometido.

Mi tele se ha descompuesto y digamos que mi presupuestoestá un poquitin apretao. Así que recurriré a los libros para mayor entretenimiento, hasta que al menos pueda practicarle algúnt tipo de resucitación.

¡Tele ha muerto!

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