Avisos anti-alcoholicas.

Imaginemos que salimos bien borrachos de la fiesta del sábado en la noche, vas manejando por una de las avenidas importantes de la ciudad y te topas con un operativo antialcohol. El oficial de tránsito al verte te pide que te detengas para hacerte una revisión con el olcoholímetro. Se acerca el tipo con el aparatito, te pasa un chupón empacado, lo abres y lo conectas a la sopladera y haces lo que en ese momento es inevitable: soplas. Si tu memoria no te falla te tomaste como 2 o 3 tequilas y unas 6 cervezas. Tu te sientes perfectamente, no tienes mareos, no tienes sueño; no entiendes por que te pararon. Resulta que el aparatito marca medio grado más de alcohol que lo estipulado en el reglamento de tránsito. Se acerca el oficial encargado y se aleja el del aparatito. Conoces las consecuencias, te van a quitar el carro, como es la primera vez te van a acobrar 9 mil pesos o 24 horas en el tanque. Entonces buscas una solución “alternativa”.

Hace unos pocos meses el gobierno del estado homologó todos los reglamentos de tránsito para constituir la ley de prevención al uso desmedido del alcohol. Esto se debió a que Monterrey es el primer lugar nacional de accidentes automovilísticos y que en el 80% de estos está involucrado el alcohol. Y para hacer cumplir la medida y recaudar un poquitin más de dinero, en la mayoría de los municipios del área estan montando operativos antialcohólicos, que según algunos estudiosos (que tienen el común denominador de ser tomadores constantes), es una medida anticonstitucional. El mayor problema de estos operativos es que como no hay vigilancia a las autoridades estos tienden a pedir mordida, incrementando la corrupción.

Pues el caso es que a algún chavo de Monterrey le ocurrió lo que describo en el primer párrafo, y obtuvo la idea de coordinarse con muchos otros de sus amigos para avisarles donde se encuentran los operativos antialcohol, y de este modo, “defenderse” de el abuso de la autoridad cuando quiera hacer cumplir la regla. El blog de 8 cuartos publica en el post del 16 de noviembre, ¿Y dónde está el policía?. Ahí, Eduardo Domínguez describe perfectamente el funcionamiento de este servicio gratuito para la defensa ante el abuso de la autoridad, y aclaran que no apoyan a los conductores ebrios y mucho menos lo promueven. ¡Qué disparate!

Ahorita puedo pensar en dos formas de defenderte ante un abuso de autoridad o una propuesta de extorsión por parte de los agentes de tránsito:

  1. No cometiendo delito.
  2. Estar informados.

Al cometer el delito, en este caso, manejar después de haber tomado más de lo permitido por el reglamento de tránsito, estamos sujetos a que nos quieran extorsionar. Por supuesto que nadie quiere pagar multas (mucho menos de $9 mil) y de eso se aprovechan los oficiales de tránsito. La realidad es que el alcohol inhibe rápidamente las células de nuestro sistema nervioso, existen estudios que dicen que el cuerpo lo absorbe en menos de 5 minutos, y aunque no lo sientas, desde el primer trago que das, tus celulas reaccionan más lentamente. No existe una cantidad definida que diga que apartir de tantos mililítros estás borracho. Inclusive, para los que tomamos, sabemos que hay días que aguantamos toda la noche y hay días que a la segunda cerveza estamos dando de tropezones en un piso liso. Es por eso que el reglamento establece un nivel bajo de tolerancia, de esa manera es más seguro que no estés alcoholizado completamente. Así que si tomas y quieres ponerte muy chachalaco, mejor pide taxi, o atente a las consecuencias.

En segundo lugar está la información. Los oficiales de tránsito buscan señales en tu reacción y en tu carro que les indiquen alguna probabilidad de que hayas tomado. Por supuesto que en algunas ocasiones resulta molesto que te paren, aún y cuando, literalmente, no probaste ni una copa. Pero cuando se dan estos casos lo mejor es cooperar con el oficial. Para orgullos el de él. Lo último que debes hacer en demostrar que sabes o estas informado, asi que humildemente acepta todas las instrucciones, y si en verdad no tomaste, el aparatito lo va a marcar. Cuando te pidan soplar, tienes el derecho a solicitar la presencia de alguien de Derechos Humanos o si no te quieres ver muy sangron pide la presencia de un segundo oficial. Si por alguna razón el aparatito mustra que algún nivel de alcohol no autorizado (recordemos que es en el caso de no haber tomado), entonces el oficial te tratará de levantar la infracción, tu no opongas resistencia. Al levantar la infracción te van a pedir que pagues la multa y se van a llevar el carro, aceptalo. Pero antes de firmar la multa, tendrás que pedirle al oficial su número de placa o que se identifique plenamente (esto es que muestren su credencial que los acredite como oficiales de tránsito). Hasta este momento lo que ocurre es que el oficial va a detenerse si está procediendo mal, si te pide dinero, recházalo en todo momento y empieza a pedir que los medios se acerquen como testigos. ¡Cuidado con lo último! Esto puede ser usado en tu contra.

La ley en Nuevo Leon establece que si un elemento de seguridad aplica una detención sin que haya pruebas que demuestren responsabilidad por parte del detenido (léase detención injustificada) tendrán 24 horas de arresto. Por lo que los elementos deben ser extracautelosos a la hora de hacer una detención. Repito, esto es si y solo si no has tomado nada.

Si el oficial aun así prosigue con la detención, tendras que solicitar una revisión ante un juez calificador y al momento de llegar a la secretaría, deberas declarar ante el delegado del ministerio público que no tomaste nada y la prueba fue alterada, dandole al mismo los datos del oficial. Si quieres agregar el intento de extorsión tendrás que demostrarlo, asi que cuidado.

Suena muy difícil, pero hasta ahorita no me ha tocado conocer de alguien que algun oficial le haya alterado la prueba de alcohol. Siempre esta la posibilidad de que la alteren, no lo niego.

Por eso creo que los mensajitos realmente no propiciaran defensa de los conductores ante los oficiales de tránsito corruptos. La mejor manera es no tomar o no manejar. Y la realidad es que al hacer los sms habra mayor posibilidad de que ocurran accidentes auntomovilisticos. Monterrey no es una ciudad fácil para manejar.

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