No mas limosna… no tan seguro.

Me llego un correo de Catalina, blogger que últimamente he estado siguiendo y se titula “No más limosna”. Básicamente habla del problema que representan los niños en la calle pidiendo limosna e invita con una presentación sencilla e inteligente a tomar tal acción. Sin embargo, lo he pensado bien y no me es tan sencillo negarle unos cuantos pesos a estos niños.

En la presentación, se habla de estadísticas de niños en la calle, se dice lo que se piensan que “ganan” los que piden limosna y que el 85% de eso se lo gastan en drogas de diferentes tipos, habla de que niñas entregadas a la prostitución, y de muchachos que, no por necesidad, sino por repetición de lo que ven se inician en el mundo de las drogas. En verdad creo que la presentación está bien hecha.

Durante una temporada, hace varios años, me surgió la misma idea y nos negabamos a dar limosna en las calles. Sin emabrgo, en Monterrey existen “carteles” dedicados a la explotación de los mismos, que, a partir de la violencia, drogdiccion y prostitución, se convierten en padrotes de los limosneros.

En una ocasión, me toco leer en el periódico que habian detenido a una persona que golpeo a su hijo por no haber logrado suficiente limosna ese día. El niño estaba gravemente golpeado y no pudo completar para comprar la cerveza del papá. En otra ocasión, una niña fue rescatada de una casa de seguridad donde se encontraba encadenada con fuertes señales de deshidratación y desnutrición. Recuerdo que la cara la tenía hinchada y los ojos se le saltaban de temor. Ella estaba demasiado delgada para prostituirse y el proxoneta decidio confinarla en la casa hasta que alguien le ofreciera algo por ella.  

Cuestiono mucho la desición de no dar dinero a un menor de edad, pues en verdad es probable que lo use para drogarse pero tambien, si no lleva sifuciente dinero, resultará víctima de violencia ya sea por los familiares o por alguien mas. ¿Que decidir?

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3 comentarios en “No mas limosna… no tan seguro.

  1. Es un situación díficil, al ver a los niños en la calle mendigando el corazón le gana a mi razón y me hacen entregar alguna moneda, la verdad no sé que fin tenga esa moneda, pero yo la entrego con la idea de ayudar.

  2. Creo que la ayuda no debe ser cuestionada. Nuestra responsabilidad llega hasta asistir al prójimo, más… no es culpa nuestra la decisión de mal uso que puedan darle. Lamentablemente hay un problema mucho más complejo que una moneda… si con no darla se resolviera el problema optaría por ello, pero sé que esa no es la solución.

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