Para mi amigo.

Que rico es estar en la playa. Desprecupado, sentado en la arena blanca, bebiendo un mojito cargado para mitigar el calor que crea un sol brillante y una brisa desesperadamente deliciosa. La tranquilidad me invade, estoy bien, en verdad que estoy bien. Me encanta oler la humedad del mar, se me hace tan sensual, tan llena de energía. Sonrío cada que escucho una ola romperse en la orilla de la playa, la arena blanca, el mar turquesa, la alarma… ¿que?

Despierto sin ganas de iniciar el día. De un golpe detengo la alarma del despertador que me da dolor de cabeza. El baño apenas esta a los pasos sifucientes para recibirme y poder levantarme un poco. Anoche, terminé exhausto, otra vez, sin ganas de hablar con nadie, solo con un único fin: llegar a mi cama, pero ahora, otra vez hay que iniciar una rutina que me está matando, que me trae como arena movediza, entre más me muevo, mas me siento hundirme. Pero sé que hoy será un buen día. Tengo una junta 1 a 1 con mi jefe a primera hora de la mañana. Revisión de resultados. Desde que mi equipo cayó en ventas, no he logrado levantar. Javier, espero que haya cerrado la venta que esperaba lograr. Lucy, ¡Dios esa mujer!, ¿porque ahora no vende? Si inicio con un buen nivel, ahora está por los suelos. No se que explicación daré en la junta.

Los personas pasan rápido mientras voy la oficina, tengo todo listo, mi historial, las amonestaciones y los compromisos. Yo fui un excelente vendedor, y mucho mejor capacitador. ¡Todos me querían! Incluso el director del área: “¡Si Al, aqui la posibilidad de ganar dinero es mucho mayor!” Tengo que conseguir comisiones esta quincena, necesito poder mantenerme.

Camino sin darme cuenta quien está a mi lado, se que por aquí había un guardia que solía saludar efusivamente, pero la presentación puede refinarse, si resalto el buen historial de los muchachos seguramente podré salvar a algunos. Mis contrataciones, ¡Eso! me han visto hacer citas diariamente, he hablado con más gente en este mes que ningún otro de los gerentes, aunque, ¡diantres! solo un reclutado y al parecer no terminará el curso.

No debo ponerme nervioso, no tengo motivo. Además, no pueden negar que soy responsable, siempre entrego los reportes, siempre estoy presente, siempre he hecho lo que me han pedido, pero las ventas de estos tipos no han subido. Mi porcentaje de producción esta muy bajo. Ya me estoy cansando de estas juntas de evaluación uno a uno con mi jefe, todas las semanas y encima viene a ver mi progreso.

El sabe lo que he batallado, le respondí en una ocasión que a lo mejor requeriría de apoyo para el reclutamiento y he hecho mi parte. Citas, presentaciones, evaluaciones, tanto en la oficina como fuera de ella, sin embargo, no ha resultado de mucha ayuda, pues nunca me ha dicho como hacerle, qué estoy haciendo mal. No debería ser muy difícil.

Sé que los pocos integrantes de mi equipo están presentes esperando mi llegada, en verdad que ni he podido ponerles atención pues ya es hora de la junta. ¿No me falta nada? En verdad que no. Con esto voy más que completo: espedientes de todos, gráficas de resultados históricos, hojas de agenda semanal, no me falta nada.

Debe haber unos 7 metros de mi oficina a su oficina, siento que toma una eternidad para llegar. ¡Dios, estoy sudando a mares! No debo estar nervioso, suelen apagar el clima durante la noche y la oficina amanece caliente y húmeda. Aprieto en mis manos el material, lo agarro con fuerza. He hecho todo lo que he podido. Desearía estar en estos momentos en esa playa, tan tranquilo, con la termperatura adecuadamente deliciosa, el mojito refrescándome, la brisa, las olas, el turquesa. La puerta parece enorme, la pequeña oficina se hace larga y mi jefe con su expresión, no se me antojaría decirle nada, pero aquí estoy, a dar explicaciones. El que cumple no explica y la realidad es que no se han cumplido con las metas de ventas, yo he cumplido con todas las actividades recomendadas. Lo he hecho al pie de la letra.

La gente camina muy rápido, los carros y camiones se mueven cual cámara rápida en una película sobre la vida de alguien que no desea nada más de la vida, que un trauma le ha afectado o que simplemente puede ver como pasa el tiempo por enfrente de sus ojos. Sé que ese soy yo. Ahora la fresca tarde en la ciudad, con el sol cayendo por el poniente, y el rseto del mundo terminando un día mas, sin darse cuenta que estoy acabado.

5 años de mi vida, de 8 de la mañana a 10 de la noche si no es que más tarde. Vendiéndoles, convenciendo a la gente que es una buena compañía, que es una buena inversión. 2 años capacitando incluso a los mejores de los mejores, quienes solían recurrir a mí todavía, aún de ser los mejores del país, repitiendo lo mismo, pero siempre con el entusiamo alto, con muhca pasión por la compañía y convencido que es la mejor del planeta. Un año y medio con una promesa que nunca llego a cumplirse, el trabajo duro genera ingresos, las ventas son lo que mueve al mundo, la mejor posibilidad de generar ingresos. “Si como vendedor eras el mejor, ¡Como gerente todo lo que no generaras!”, ¡Coño! ¡Me dejé convencer por ellos! ¡No es posible! ¡Yo que los defendía a capa y espada!, ¡Yo que tenía toda la disposición del mundo!… Así, como si nada, sin avisar, sin ultimátum, sin poderme defender. Ahora, no quiero hacer nada por ahora. Todo se ha acabado, siento que tendré que volver a empezar, que difícil, que triste me siento, que decepcionado estoy, si no me cuidaron a mí, ¿a cuantos no les mentí diciéndoles que es la compañía del futuro?

AL: Sé que estás bien, sé que cuando me hablaste estabas echo una rabieta. Te dije mil veces, que te buscaras otro trabajo, que la forma de trabajo y la cultura de la compañía hacen que la gente se sienta frustrada, fracasada. olvidada, inútil, en fin. ING, y su cultura, es de que cada quién mira para sí mismo. ING, en verdad, es una compañia que la gente que le trabaja ha hecho de ella una mierda. Yo cuando me capacitaste, te creí. Te creí que realmente era una bunea compañía para trabajar. Tu no tienes la culpa. Tu hiciste tu parte, tu hiciste todo lo que pudiste. Por favor, no vuelvas a ponerte otra camiseta que no sea la tuya. El tiempo es sabio, todo lo resuelve. Tu capacidad es grande, saldrás adelante como todos los que hemos pasado esa situación. Recuerda que también el trabajo es un comercio, tu tiempo, conocimientos y valores valen mucho. Qué las cosas cambien y encuentres tranquilidad pronto.

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3 comentarios sobre “Para mi amigo.

  1. aeso simepre pasa, ponerte la camiseta de la empresa y luego bye…ya no te necesitamos. Yo heaptendi que puedes trabajar duro por una empresa pero no dedicarle tu vida porque nunca se sabe…

  2. Lo mas importante es que debemos comprender que es un negocio: tu vendes tus conocimientos, capacidad y tiempo a ellos. Lo que me da mucho coraje es que es una empresa que también llegué a defender, que le VENDÍ sus productos a varios amigos y que algunos de ellos han quedado decepcionados por que no cumplen las condiciones. Y a mí me tocó llevar la de los platos rotos… Entendí que empresas que no tienen capacidad de respuesta no valen la pena… hay que buscar otra cosa..

  3. Desgraciadamente este mundo es asi, no esta hecho para soñadores, para gente humana, para compañeros. Cuando creces da tristza ver que todo lo que soñabas, esos ideales de adolescente son solo eso, ideales, que en realidad todos van al trabajo como borreguitos a ganar dinero y nada mas, y que por mas que te esfuerzas…

    Pufffff… vaya mierda de mundo en el que estamos eh.
    Un besito

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