Los Tres Mosqueteros, Alejandro Dumas

¿Alguna vez se han preguntado por que un libro clásico, es clásico? Supongo que la primera respuesta es que es tan bueno que perdura en el tiempo. Aunque después de pensarlo muy bien podría ser ese el resultado de que un libro sea un clásico. Pero debemos coincidir que, definitivamente, es tan grato leer esas historias que bien pueden aplicarse a nuestros tiempos. ¿Será esa la razón o una cualidad?

Después de no encontrar que literatura moderna leer (me ha estado pasando mucho que no se me antoja ningún libro nuevo), decidí dirigirme a la sección de la colección Porrua (casualmente estaba en la librería de ellos) ¡Es abrumadora la colección que tienen! Ya me estaba cansando de buscar cuando me llamó la atención un título que se repetía varias veces en el librero, y precisamente eran Los 3 mosqueteros de Alejandro Dumas.

Me sorprendió bastante la facilidad con que estaba leyendo las aventuras de D’artagnan y sus compadres. Aunque el estilo es en definitiva antiguo y también el lenguaje, tiene la peculiaridad de no paras de leer un capitulo sino hasta que lo termines. Además que tiene la ventaja de ser cortos por lo que sientes que vas avanzando. Es una lectura llena de acción, ágil, de intrigas y sobretodo, el lenguaje de caballeros que se usaba en el siglo XVII a veces me daba risa. Una sección sobresaliente de esto es el reto de caballeros que se hicieron D’artagnan y el Duque de Buckingham después de que por mandato de la reina, el primero fue a avisar al segundo del peligro que corría. ¡Ya me imagino a los Zetas mandando sus mensajes con tal leguaje! Sería una delicia escuchar en las noticias que un zeta le deja un recado a la PGR: “Amables caballeros, les dejo aqui como encargo, entreguen de manera pronta al sujeto que por cuestiones que no se pueden rebelar por honor, hemos prendido y ademas obligado a arrepentirse, aunque por desgracia un con un poco de retraso, de haber traicionado la confianza de nuestros ilustres señores. Sin embargo, les puedo asegurar con base a nuestro honor y caballerosidad, que ha tenido una muerte tranquila y rápida. Muy suyos, mas no tan pronto, sus amigos fieles servidores, Zetas.”

Muchas cosas interesantes del libro, la primera es que se supone que Dumas lo escribió basándose en unos papeles antiguos que tenían dentro de Louvre, y que se repetían estos nombres constantemente. ¿Habrán existido? Además, en los tiempos de Dumas, estas historias eran publicadas en gacetas periódicas, por lo que tenían que tener la suficiente atracción como para que la gente los comprara nuevamente. He ahí el origen de tan activa y buena historia.

Mientras leía el libro me imaginaba una novela de televisa, ¡tiene todos los elementos!, El enamorado, la enamorada, el amante, el del secreto tenebroso, el comic relief, la intriga constante, las aventuras de acción, el eterno enemigo al que nunca se le puede vencer y termina de su lado, el rey, la reina, los reyes enemigos, venganza, borracheras, amistad incondicional, y ese elemento de todo se soluciona por alguna razón.

No tengo que decir que esta bueno el libro, solamente me limitaré a decir que leere la segunda parte de las historias de D’artagnan: Veinte años después, que no ha sonado tanto como el hombre de la máscara de hierro, pero, definitivamente hay que seguir con el orden de las historias.

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