Un respiro de alivio.

Dicen que el poder del perdón es casi universal. Dicen que para perdonar tienes que olvidar. Dicen, a mí nada me lo han comprobado. Sigo sosteniendo que no necesariamente perdón significa olvido. En cambio, sí otorga segundas oportunidades.

Podremos dar bastantes tropiezos en la vida, y estos endurecen el carácter, moldean la personalidad y desfiguran un poco el pensamiento consciente. Es cierto. Mientras hay quienes cumplen con la regla de tropezar con la misma piedra varias veces y no les importa, también los hay quienes se proponen y cumplen que eso no sucederá. Esas pocas personas son las afortunadas de aprender rápido, pudieran incluso presumir que maduran mas rápido. Pero creo que la vida me ha demostrado que no debemos ser tan duros con nosotros mismos. A final de cuentas, somos materia sólida, pero un poco suavecita.

Hay que aprender a seleccionar a que le damos una segunda oportunidad. Y también, a hacer consciente el alivio que significa la segunda oportunidad. Saber que en esta vida con tiempo limitado, lograr todo lo que quieres hacer a pesar de todos los obstáculos que tengas enfrente es algo muy reconfortante. Puede haber gente que te aconseje como evitar o sortear ese obstáculo. Pero en la gran mayoría de las veces, resulta que no tenemos a nadie que nos pueda dar un consejos que realmente nos reconforte lo suficiente para sentirnos seguros de lo que hacemos o nos brinden tranquilidad de pensamiento. La duda es dura, y lo único que genera es un mayor miedo al tropiezo. Así es de dura la vida.

Después de un tiempo, y sobre todo de varios tropiezos, el volver a intentarlo, segundas chances, perdonar, hace que la vida sea más blanda. La presión del fracaso en nuestra sociedad es muy grande y la principal razón de esto está en lo duro que somos con nosotros mismos. Si nosotros no estamos dispuestos a perdonar nuestros tropiezos, ¿porqué hemos de perdonar los de otros? ¿que motivo pudiera ser lo suficientemente potente como para que otorguemos una segunda oportunidad a los demás?…

Si somos duros, no estaremos dispuestos a perdonar y mucho menos a otorgar una segunda oportunidad. No queremos otra oportunidad por que es más difícil aprender actitudes positivas, pues las negativas, esas ya las tenemos en el inconsciente y vienen por default. Las segudnas oportunidades implican un perdón, como acto que demuestra que tenemos fe en nosotros mismos, que creemos en la posibilidad de que podemos aprender y corregirnos. ¿Pero como aprenderé algo de mi u otras personas si lo olvido?

Perdonemos y otorguemos segundas oportunidades, a nosostros mismos y a otros.

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