Y a mediodia puro futbol…

La ciudad casi se detuvo… lo único que se hablo durante toda la mañana es si podríamos ir a ver el juego. Lugares sobraban, aunque todos estarían llenos a reventar. La actividad económica de un país casi se detiene todo por que la selección jugaría a plenas 3:00 p.m. a media semana, ¿a quién se le ocurrió la idea del día?, ¿De la hora?…

El objeto de este post no es criticar ni la hora, ni el día, ni que a todo el que buscaras en casi todas las oficinas de la ciudad estaban “en sus horas de comida”, sino que me sigue sorprendiendo la fe que tenemos a un grupo de peladitos que solo dan la mitad (¿?) de su potencial.

Estando en la oficina, la dirección organizó en una de las salas de conferencias, la proyeccioón del partido en una de las pantallas epecíficamente adquiridas para efectos de presentaciones de la compañía en conferencias y demás cosas. Algún ingenioso le conecto un receptor de televisión al proyector y logró de manera milagrosa, que el partido se viera en dos pantallas de más de 100”, cosa que realmente valdría la pena para ver películas, pero la función del aparatito cumplió con su cometido.

En punto de las 2:30 todos estábamos sentados, listos para ver el partido. A las merititas 3:00 inicia y en ese mismo instante se oyen los primeros gritos de apoyo a la selección. Gritaban como si estuvieran en el estadio, con la pequeña esperanza de que Torrado, Dosantos, o incluso el Cuahu los escuchara. Se organizó una ola, a algunos que no estabamos poniendo atención al movimiento de personas para simular una playa humana, hicimos, sin la menor intención, que se rompiera la fluidez de tal porra. Entonces, cayo el primer gol de EUA, la gente desilusionada estaba hechándo a todos lo jugadores a los suelos: “No sirven para nada”, “nunca juegan bien”, “ya se perdió el viaje a Sudafrica”, “bola de maletas”… Pero de poco tiempo, esa situación cambió y con el Gol de México cambió toda percepción de fatalidad en la vida. Desde momentos antes de que el balon cruzara la línea de gol, ya estaban unos iniciando el brinco de gusto, con las manos arriba o levantando el puño, iniciando el alarido futbolístico para prolongarlo al menos un minuto. “Ahora sí estan jugando bien”, “si podemos meter el segundo gol”, “todavia TENEMOS chance de ir a Sudafrica”, todo comenzó a ser felicidad hasta que llegó el segundo tiempo.

Habia quienes se mortificaron por un solo gol...
Habia quienes se mortificaron por un solo gol...

Durante la segunda mitad el equipo apretó a EUA, y las porras volvieron a salir. Algunos de los que fueron al evento empezaban a gritar las porras como si les escucharan hasta el estadio Azteca. Se llegaban los minutos y la angustia se acercaba pues el marcador estaba empatado, los norteamericanos no tenían  muchas ganas de perder, los mexicanos tampoco. Corrían los minutos, barridas, tarjetas, conatos de peleas, etc. Ahora el nervio crecía pero porque no caía el siguiente gol. Todos amontonados viendo de manera silenciosa y atenta, los momentos en que los jugadores actuaban por lograr un mejor resultado. Cayó el segundo gol, y México al fin le estaban ganando a EUA.

Debo aceptar que ver como Sabah le ganó el balón a Donovan para meter el segundo gol, me lleno de satisfacción, no por el gol, sino porque fue vencido por uno de los que el norteamericano se refiere en las entrevista de manera racista y despectiva. (Y para acabarla nos vino a infectar Influenza).

No entiendo de donde sale tanta pasión, tanta emoción. ¿Porque nos trasladamos de esa manera y tomamos los triunfos de 11 jugadores como nuestros? ¿Porque cuando vienen los fracasos son de ellos? La culpa de la mala calidad futbolística la tienen los que siguen este deporte en México. Uno de los equipos locales, en su primer juego, tuvo la fortuna de que su nueva contratación lograra anotar 3 goles en un solo partido. La prensa, los medios, los aficionados sientieron que era la salvación de un equipo por demás malo, mediocre y que no brinda nada de espectáculo. La semana siguiente, éste jugador fue elevado a la altura de una superestrella. El mismo Beckman le hubiera dado envidia la cantidad de promoción que recibió esa semana y las expresiones de júbilo por parte de los fanáticos que decían que es el mejor jugador en toda la histora del equipo. Al siguiente juego, ningún gol. Lo primero escuche de estos fanáticos es que no sirve para nada el jugador…

¿Escape de la realidad?, mmm… tal vez, lo cierto es que sigo abogando porque en Monterrey logre tener al menos otro equipo de otro deporte en el cual se aspire a tener la calidad de equipos Europeos o Americanos. Mientras tanto, esperaré a que llegue Septiembre con su inicio de temporada en el Americano, este año Greenbay dará la gran sorpresa.

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