La evolución de nuestros hijos o la decadencia de los padres.

¿Alguna vez han pensando sobre la situación de la sociedad? ¿Qué es lo que esta causando tanta inseguridad, violencia? ¿A poco no sienten que las noticias que salen a relucir hablan de una sociedad desbaratada? Preguntas que tal vez sean profundas y cuando buscamos motivos o causas son difíciles de explicar porque filósofos, psicólogos y psiquiatras, sociólogos, educadores y críticos se topan con son muchas las razones y no son aisladas.

Con frecuencia conocemos de casos en que los niños son cada vez más partícipes de escenas delictivas, que no es ajeno a nosotros la cada vez más violenta situación del bulling (Disculpen la ortografía no recuerdo como se escribe), o todos hemos presenciado escenas de niños ajenos donde gritan, hacen berrinche o incluso golpean a los padres y estos les conceden su capricho (yo he sido víctima de maltrato de parte de mi hija). Y en mi opinión, este resulta ser uno de los factores del resquebrajamiento social en el mundo, padres permisivos incapaces de educar con autoridad a sus hijos. Y yo estoy preocupado de esto, pues no quiero ser uno de esos.

Es por esa proeocupacion que estoy leyendo el libro de It takes a parent de Betsy Hart y en un capítulo específico toca el tema que para muchos padres como yo y para mi esposa es polémico: la autoridad ¿se gana o se impone?

Concuerdo en que debes estar educando a tu hijo de modo que comprenda las razones por las que le puedes prohibir o permitir hacer algo. Sin embargo, sucede en la vida de nuestros pequeños que ellos empiezan a medir a los padres. Es entonces que se llega a un punto en el que el hijo quiere a toda costa tener lo que busca. Recurre a diferentes tácticas de persuasión, la más común involucra gritos y llantos. Y muchos caemos en ese jueguito de lloro luego me das sobre todo para evitar la vergüenza que puede significar una escena en público. ¡Y esa es la que normalmente vemos!

Existe otra tendencia en la que nos dice que debemos responsabilizarnos de su autoestima, cuando esta es única y exclusiva responsabilidad y consecuencia del niño al madurar. Si bien es cierto, no creo conveniente usar palabras que hagan menos a nuestros hijos, como tampoco lo haríamos con otras persona. ¡Que tristes son esas escenas en las que una madre le dice a su hijo que es muy tonto cuando no pudo hacer alguna tarea o encargo! Es nuestra labor protegerlos, más no construirles su autoestima. Esta según entiendo se va creando poco a poco mientras maduran.

A ninguno de nosotros, en nuestra madurez, se nos ocurriría cuestionar a un agente de tránsito el porque nos quiere infracciones si no se ha ganado su autoridad ante nosotros. Y, aunque mucho ocurrente diga que EPN no es su presidente porque no voto por el, si es necesario, nuestro presidente ejercerá su autoridad sobre nosotros (supuestamente de modos legales) nos guste o no. Creo que de un modo parecido es la autoridad con nuestros hijos. ¿Cuándo realmente puedo decir que me he ganado tener autoridad sobre ellos? ¿Sólo porque ellos me hacen caso se que lo he logrado? Si mi hija quisiera meter sus pequeños deditos dentro de una conexión eléctrica y no me he ganado su autoridad, ¿negó derecho a quitarle la mano de cerca de la clavija? ¡Por su puesto que no! ¡Estoy obligado a ello! ¿Y porque eso si y de otro modo no? La autoridad no se gana, se impone, y esto aplica en el caso de los pequeñines. No soy su amigo, soy su padre. Tengo la responsabilidad de educarlos y hacerles personas de bien, y con ello me crea la autoridad para decidir que pueden o no hacer. Aún y que hagan su berrinche.

Creo que una autoridad firme hacia nuestros hijos, ayudara mucho en nuestro y su futuro. Yo que tengo una hija de 2 y uno de 1, creo que es necesario que nos comuniquemos con ellos, pero también es necesario que seamos firmes ante su necedad de conseguir las cosas a como de lugar. De forma que los límites que ahora les impongo, en un futuro ayuden a moldear su carácter.

Nadie dijo que fuera sencillo…

20130304-223921.jpg

Aventados

20130224-214845.jpg

Estos tipos de arriba se aventaron caminando desde la orilla de la antártica hasta el mero polo sur. Caminaron más de 1400 millas en el ambiente considerado como el más hostil del planeta. Justin Jones y James Castrission dedicaron casi dos años de preparación para lograr esto. Las secuelas en sus cuerpos y salud seguramente no son menores, sin embargo, la satisfacción de tal logro les dejará marcado permanentemente.

Cuando escucho o leo historias como las de estos cuates me quedo pensando en que habrán sentido grandes exploradores o descubridores que al momento de dar un paso adicional, estaban haciendo historia: Cristóbal Colón, por ejemplo, que después de meses y sin comida y a pu to de amotinamientos puso pie en tierra firme desconocida totalmente para ellos. Edmund Hillary, Cook, etc… Más emocionante y arriesgado debió haber sido Neil Armstrong. ¿Qué le habrá pasado por la cabeza cuando estaba en la orilla del módulo lunar y a punto de dar un bronquio para pisar la luna? ¿Quétan rápido le estaría latiendo el corazón? ¿Estaría sudando?¿habrá dudado? Militar con entrenamiento, pero seguía siendo humano. La emoción de ese logro ha de haber sido extraordinaria.

Imagen

Diferencias extrañas, diferencias diarias.

20130220-000651.jpg

Raro, todos los días encuentro esas pequeñas diferencias que hacen que te desgastes inútilmente. Necesito de momentos e instantes para mi, cosa que desdes hace unos días ya no tengo. Este espacio es la muestra.

Me gusta escribir. No lo niego. No es como que salí l coste, pero cuando le dices a alguien que tienes un blog y escribes la primer pendejada que se te ocurre, la mayoría te ve con expresión de no mames, mejor búscate un trabajo, entonces empieza la desilusión.

¿Escribo mal? Seguramente. ¿Mis temas te parecen estúpidos? Qué triste. ¿El tema del blog te parece equis? Ok. ¿Crees que es algo de lo que vivo? Pobre estúpido. ¿Crees que es tiempo perdido? Al menos es mi tiempo.

A veces las personas que más importan en la vida de alguien son las primeras en desanimarte a hacer algo por ti y para ti…

El duro proceso de separar las cosas

Cambio, esa es la constante. Nadie puede decirse completamente estático. La vida misma, aún sin que hagas nada te obliga a la adaptación y la reconfiguración. La vida, la naturaleza, la madre, o como quieran llamarle, es sabia es sabia y dura, no es una madre confortadora , ni mucho menos dócil. Los golpes son bastante duros y sobre todo bastante aleccionadores.

Tal esta siendo mi caso. Después de mucho intentar la vida me estará dando pronto una lección de esas que ves venir, es inevitable y el resultados dependerá de que tan bien la sobrelleve. Esto me ha llevado a recibir comentarios de ayuda de “algo bueno va a venir”, “te esta sucediendo por algo” etc. Si. Embargo por más vueltas que le doy llego a la conclusión de que nada de esto es cierto: no hay motivo futuro alguno por el que vaya a tener que separar las cosas. Quien siempre sostenga lo contrario, que me convenza. (Desde ahorita les digo, no funcionará)

Creo que estas frases se crearon para que la gente no se sienta tan mal de una desgracia. Pensar en que el destino nos tiene preparado algo significaría a perder nuestra libertad de decisión. Si es así, invariablemente lo que haga o deje de hacer, me va a suceder. No comulgo con eso. No lo acepto. Así qué evitemos os esas frases conciliadoras con sonido lastimero de “todo es por tu bien..” ¡Fuck that!

El promBrema al que me enfrento es el de analizar el que pasó: las causas de mis infortunios, los si hubiera hecho, las eternas reflexiones, los pensamientos atascados que no me permiten avanzar (esos son los peores) y las angustias, estreses, enojos, reconciliaciones. Es mi error, lo acepto. La realidad es que estoy parado, aquí y ahora. Se que viene una tormenta perfecta, devastadora, larga y lenta. Katrina se hará a un lado. Esas circunstancias únicas y no replica les en ninguna otra situación, hacen que este tiempo sea el más denso. Puede cortarlo con un cuchillo. Aquí, ahora…

Aquí y ahora, ¿qué? Pensar en el futuro solo me trae más desconcierto. Me trae esa sensación de que esta fuera de mi control. Que bien podría evitarlo si me aventara de un puente, o tal vez si tan sólo pudiera pasarlos dormido… Pero lo que han decidido otros y sus acciones han quedado guardadas en el pasado. Su futuro esta en completa afectación del mío. En algún lado leí que “cuando el gatillo dispara, Dios bendiga al que este enfrenté” porque nada puede hacer. Así estoy yo. La bala ha sido detonada, viene en su viaje por el cañón a punto de salir y yo estoy enfrenté. Sólo me queda esperar un pensar, soy el dueño de mi vida, nada de lo que ocurre podrá afectarme.

Uy, yu, yui…

Noches, lunas, inviernos y primaveras, todo un infinito de tiempo ha pasado desde la última vez que he agarrado mis pensamientos con mi mano izquierda y los he guardado en esta pequeña caja que, milagrosamente, ha perdurado al tiempo.

Tanto ha sucedido durante este respiro, que ahora me orilla a regresar a mi pequeña afición de escribir, desahogarme, des-sentir, y aventar todo aquello que mi opinión me empuja a gritar a los cuatro vientos esperando que alguien escuche, aunque no me tome en cuenta.

Esos oídos visuales, que a través de una señal distante, reciben en su pequeña pantalla, estas letras tan infortunias o tal vez tan desesperadas. La tristeza será un tema recurrente, pero prometo, como diría aquel huído autor, a mis tres lectores, que opinaré de temas incongruentes y trascendentes. Que tomaré lo serio con alegría, burlándose de la solemnidad y de aquellos soberbios que tenemos cercanos a nuestra vida. Aquel que me quiera seguir, que me lea como soy.

Mi biblioteca es pequeña, mis pensamientos son grandes y mis opiniones infinitas… Todo esto ofrezco para aquel que quiera retrasar a este pequeño espacio, simple, sin cosas rebuscadas y más bien sin afán de nada…

“Bienaventurado sea el que regresa, porque sabrá lo que es haber estado afuera pero reconocerá el confort de quien le espera….”

20130206-133839.jpg